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Hello Stranger [One-shoot]

lunes, 2 de marzo de 2015



UN HILO ROJO INVISIBLE CONECTA A AQUELLOS QUE ESTÁN DESTINADOS A ENCONTRARSE, SIN IMPORTAR TIEMPO, LUGAR O CIRCUNSTANCIAS. EL HILO ROJO SE PUEDE ESTIRAR, CONTRAER O ENREDAR, PERO NUNCA ROMPERSE.

- Leyenda china
  


‘Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas y  un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejará de intentarlo Se rendirán y buscarán a esa otra persona que acabarán encontrando…
- Paulo Coelho’


Guardé el libro que la profesora había pedido para el reporte de lectura. ¿A quien se le ocurría como trabajo leer a Paulo Coelho? Levanté todo y bajé a entregar la llave del cubículo que ocupé. En unos minutos comenzaba mi clase y nuevamente escuchar hablar a una profesora que no tiene ni idea de por qué el universo conspira contra ella y la tiene dando clases.
Dejé mis cosas en el mismo asiento de siempre. Penúltima butaca segunda fila de derecha a izquierda, cerca de la ventana.
— ¿Sí vas a ir, verdad? — Nerina se acercó con gesto de emoción. — Tienes que ir.
— ¿A dónde donde debo ir? — pregunté curiosa. Desde hace una semana estaba organizando un evento pero hasta la fecha no entendía sobre qué.
— Mi fiesta, bueno… una salida por mi cumpleaños. Iremos a ‘Singing Loud’. 
¡Oh! Problemas, odiaba los bares, odiaba los antros, odiaba todo aquel lugar donde la música esté muy fuerte y te provoque una explosión de tímpanos. Sin embargo, nunca he salido con ellos a excepción de las caminatas al centro de Madrid, lo cual no contaba porque cualquier persona lo hacía y no había un momento especial.
— Entonces, ¿si vas?
Sólo me encogí de hombros y esbocé una sonrisa de complicidad, necesitaba comentarlo con la almohada y todas esas horas que no había dormido por culpa de Coelho y de la profesora Larissa.
* * *

— ¿Sí vas a ir a la fiesta de Nerina? — Preguntó Josh mientras agarraba su comida y caminaba rumbo a la mesa vacía de la cafetería. — somos tus amigos, no puedes faltar.
— Saben que no me gustan esos lugares. Mejor vamos al cine o de compras.
— Odias ir de compras. — dijo.
— Bueno, entonces al cine.
— Siempre vamos al cine. — argumentó llevándome la contraria.
— Bien, simplemente no me gustan los lugares con tanta gente en un estado fuera del normal.
            ¿A qué hora suelen terminarse esos eventos? No sabía ni siquiera como ir vestida. Era claro que no ser de Madrid me quitaba muchos puntos para una vida socialmente agradable con los demás. Eso ameritaba el tener un guardarropa sólo para la escuela y dos guardarropas para salidas nocturnas. Pero eso no podía decirlo. No iba a ir con ellos y decirles:
            — No tengo que ponerme, no quiero desentonar, espero me disculpen y…
            — ¡Oh vamos, Abbie! — golpeó levemente mi hombro Nerina — Sólo es de usar un vestido o un pantalón y una blusa. Imagina que vas a exponer con Larissa.
            Imaginar que voy a exponer con Larissa… recuerdo que en la última exposición donde pidió que fuéramos semi-formales  me bajó un punto por no ir ni siquiera acorde a la ocasión. No creí que unos vaqueros eran de mal gusto para ella.
            — ¿Por qué no quieres ir? —preguntó mientras achicaba los ojos— Sé sincera.
            Y estaba siendo sincera. No tenía ni idea como se iba vestido a uno de esos lugares en la noche. Supongo que su preguntaba derivaba a ciertas personas no eran de mi agrado, como por ejemplo su ex novio y su ‘mejor amiga’ que solía desear todo lo que era de Nerina, y deseó tanto a su novio que olvidó que estaba ocupado. Por suerte ella nunca se enteró pero igual terminó con él. No obstante, era su evento, era su día y mis comentarios salían sobrando en esos momentos.
            — ¿A qué hora dices que es? — Fui convencida, si me corrían del lugar por no ir vestida de etiqueta, ya no quedaría en mí.

* * *
            — ¿Cómo logró convencerte? — dijo Josh reprimiendo su risa.
            — No podía faltar. Necesitaba relajarme después de soportar a Larissa. Además, creo que no me veo tan mal.
            — No. Conquistarás muchos chicos.
            — Sólo quiero conquistar mi cama cuando regrese.
            Josh rodó los ojos. Buscaba la forma de mezclarme en toda esa vida nocturna, a pesar que él tampoco era seguidor de dichos eventos, al menos él tenía más experiencia que yo.
            Entramos al karaoke cuando el gorila de la puerta lo permitió después de ver nuestros ID. ¿Qué puede haber que no sea apto para un menor? ¿Acaso habrá hombres desnudos bailando en el estrado? ¿¡Dónde me habían traído!?
            — Hola chicos, dos botellas por 100 euros. ¿Les apetece? —preguntó la mesera con una sonrisa torcida y obligada a atender.
            Nerina y Josh me miraron esperando a que aceptara y feliz moviera la cabeza de arriba abajo. Pero no, yo pedí una naranjada mientras que ellos y una amiga de Nerina comenzaban con una de las dos botellas.
            Minutos después, llegó la ‘comparte novios’ con otra chica de la universidad y luego otra compañera invitada por Nerina y una amiga de ella. Ni siquiera me pregunten como se llama porque olvidé todo después de ‘y ella es…’ suelo perderme rápido cuando la situación comienza a aburrirse.
            — Vamos, Abbie, sonríe.
            Esbocé una sonrisa pero desapareció justo cuando Nerina se dio la vuelta para platicar con su amiga.
            Bebí un poco de la naranjada mientras Josh estaba platicando con la acompañante de la ‘comparte novios’ quien por cierto me barría con la mirada algo que a mí me tenía sin cuidado. Había pasado mi tarde leyendo y soportando a Coelho, todo lo demás ya era insignificante para mí.
            — No creí que tú venías a estos lugares.
            La ‘Comparte novios’ buscaba tener un boleto a ‘desespera a Abbie y gana un golpe de ella’ pero no a cualquiera le doy ese privilegio.
            — Tienes razón, no suelo frecuentar estos sitios. ¿Supongo que tú sí?
            — ¿A que te refieres?
            Me encogí de hombros. Tenía cerebro, que lo averiguara.
En la pantalla de frente pasaban videos musicales mientras seguían llegando más gente. Ya llevaba media naranjada y nada asombroso pasaba.
Las luces se apagaron y la presentadora se colocó en frente del estrado y siguiendo la letra comenzó a cantar. Me movía de un lado a otro disfrutando de la canción, estaba claro que los que subían ahí es porque tienen esa valentía que a mí me faltaba por mucho y por supuesto, saber cantar bien si no te gustaría hacer la vergüenza delante de tantas personas.
Unos chicos subieron a cantar. Ellos no tenían esa voz privilegiada pero si unos pantalones bien puestos que ¡joder! Ya quisieran otros tenerlos.
— ¿Cantas conmigo? — preguntó Josh sacándome de mis pensamientos. ¿Qué dijo? — ¿Sí?
— ¿Cantar? Oh no, yo no canto. — Negué moviendo las manos. Ni siquiera en la ducha me atrevía a cantar.
— Todos hemos cantado alguna vez.
— Sí, pero no delante de tanta gente. Mejor canta con alguien más.
Negó. Consejo: nunca le digas no a Josh, él siempre buscará salirse con la suya.
— ¿Cuál quieres cantar? —deslizó hacia mí el álbum con las canciones.
Observé el gran repertorio que el lugar tenía. ¿Qué podía cantar? No me gusta hablar o compartir el tipo de música que suelo escuchar, siempre la han considerado extraña. Amaba lo instrumental y clásico pero aquí aparecía mucho desamor y odio.
La ‘Comparte novios’ cantaba a todo pulmón opacando con bullidos a los pobres participantes. Mientras que una de las invitadas de Nerina parecía que ella sola se había bebido toda la botella, apenas y se sostenía sin caerse.
— Abbie… — Josh seguía esperando y el mesero también.
Asentí y viendo la primera canción que encontré con mi vista, la escribí en el pequeño pedazo de papel y se lo entregué al mesero para que se lo llevará a la chica anfitriona del lugar. 
— No sé cantar y no sé la canción.
— ¿Acaso las chicas Asturianas no se divierten?
La mujeres asturianas llevaban el ritmo y sabor por dentro, pero yo era una clase de especie extraño traído de otro planeta… algo así como venir de Rusia donde todo es frío y raro. 
— Tendrás que ayudarme con la letra. ¿Has oído ‘Moves Like Jagger’?
Josh puso los ojos en blanco al escuchar la canción que al azar seleccioné. Esbocé una sonrisa. Dulce y bendito Karma.
— Mujer, pero yo no sé inglés.
— Lástima porque es nuestro turno.
Me levanté decidida a controlar mis nervios y a pesar de nunca haber escuchado la canción, esperaba que mi pronunciación fuera un éxito.
La valentía me duró unos segundos. Al pisar el primer escalón un gran bloqueo en mi mente y mis movimientos me atrapó. Arrastré los pies y agarré torpemente el micrófono. No parpadeaba, no respiraba y miraba con tensión a los espectadores. Tragué saliva y relamí mis labios. Josh me daba caderazos para despertar de mi transe, sin embargo, seguía paralizada. La canción sonaba y a penas mi voz se escuchaba, Josh peleaba con el inglés y el desfase de su voz con la melodía.
Reaccioné en el coro y logré articular un poco sin mirar a nadie. Me movía como péndulo de izquierda a derecha y agarraba con fuerza el micrófono para que no se resbalara de mis manos.
Casi a final de la canción relajé mis hombros y alcancé a ver el espectáculo que mi amigo estaba haciendo. Por un momento creí que se reían de mí y mi torpeza con el canto. Pero no, se reían de Josh y su baile de trasero justo en el coro y cuando Levine cantaba. Agarró mi mano y me hizo girar. Reí, después de todo hacer un poco de vergüenza ayudaba al alma y más si era acompañado.
— Soy el próximo Adam Levine. — gritó emocionado Josh y todos en la mesa rieron y unos cuantos de las otras mesas. — Abbie… —murmuró cerca de mi oído después de tomar de su bebida — ¿Te diste cuenta que los chicos detrás de ti te estaban viendo?
— Serán chulos. — con disimulo voltee a verlos y seguían con su mirada clavada en mí — pues que les valga eso porque será lo único que conseguirán.
Entre canciones había momentos de baile por lo que la pista y parte de donde estaban las mesas se llenaban de parejas o grupos bailando al son de la música. Una de las amigas de Nerina, quien por cierto se había tomado una botella completa y a penas se sostenía se levantó a bailar una melodía de rock and roll jalándose con ella a la ‘Comparte novios’, Nerina, otra de sus invitadas y a Josh. Por mi parte, preferí quedarme en mi asiento a ver que ocurría. Algo que he aprendido con el paso de los años es que el alcohol y los movimientos nunca van de la mano. La chica no soportó su peso y al subir la mano para hacer un paso de baile se fue hacía un lado quedando mitad de cuerpo en la pista y la otra mitad en el aire. Todos se rieron a carcajadas mientras que los demás bajaron a ayudarla y llevarla a su lugar. Touché.
— ¡Oh! Es mi canción, es mi canción. — Repitió Josh y sin aviso alguno me llevó hacia la pista.
— Yo no bailo.
— No cantas, no bailas. ¿Qué sabes hacer?
Quedarme en casa a leer, tal vez…. Paulo Coelho.
Los primeros minutos fue Josh quien me guiaba, después mi propio cuerpo encontró el ritmo y sola fui acoplándome para sentir la adrenalina y emoción que un baile da. No estaba bailando flamenco o rumba pero era emocionante la mezcla de energía y sabor de la música.
— ¿Te das cuenta que esos mismos chicos te siguen viendo?
Me encogí de hombros. No me interesaba ni un chico de aquí. Todos los que estaban venían a buscar con quien encamarse, a engañar a su pareja (si es que no venían con ella) a embriagarse hasta quedar con la invitada de Nerina.
— Consejo: nunca te enamores de un chico en un pub.

* * *

— Creo que ya debemos de irnos Josh, mis ojos se cierran y si mi madre me llama y escucha tanta música es posible que venga de Asturias sólo para llevarme arrastras a la casa.
— Tranquila, Abbie. Es temprano unas cuantas canciones más y nos vamos.
La música cesó y un chico de camisa verde se acercó a la Dj, habló con ella y después caminó hacia la pista con el micrófono en mano y su mirada clavada justo en mí. ¿Lo conocía? ¿Antes lo había visto?
Comenzó a cantar pero apenas y su voz se escuchaba. Incliné mi cabeza hacia la derecha y fruncí el ceño para verlo mejor. Su cabello negro se perdía entre lo oscuro del pub, sus ojos puestos en mí me causaban intriga y me intimidaban. En ocasiones se relamía los labios y pestañeaba varias veces.
La ‘Comparte novios’ se dio cuenta y jalando a la chica licor se subieron al escenario lo más cerca de él. Achiqué los ojos, ¿No podía quedarse sin esparcir veneno un día? el pobre chico por más que quisiera cantar fue imposible, ellas se apoderaron del escenario y fueron ellas las que terminaron la canción.
— ¿Qué canción es? — pregunté sin quitarle la mirada.
— ‘Cuando me enamoro’ del gran Enrique Iglesias.
— ¿De quien?
— Vale, guapa… te paso el que no cantes, el que no bailes ¿pero cómo no conoces a tu paisano, Enrique Iglesias?
¿Debía de saber de él? Hay grupos españoles que ni siquiera estaba enterada de su existencia. ¿Qué hay en especial en Enrique?
Al finalizar la canción ellas fueron las primeras en bajar. Mi mirada lo seguía en cada escalón que bajaba. Me achiqué en mi asiento escondiéndome cuando pasó justo a un lado de nosotros. Miré hacia atrás y estaba justo sentado en la mesa siguiente. Solo, completamente solo.
— Sino recordara que me aconsejaste no enamorarse en un pub, estoy seguro que tú estás flechada por el chico que acaba de cantar.
            Ignoré su comentario y nuevamente miré hacia atrás pero él ya no estaba. Levanté la mirada y ahora se encontraba en la planta alta del establecimiento concentrado escribiendo. Mi vista no se apartó de él ni cuando estaba bailando o haciendo el intento de moverme de un lado a otro.
            Un mesero se acercó y acomodó varias copas en torre frente a él. Esparció un líquido y de inmediato todas las copas se prendieron en fuego mostrando un asombroso espectáculo. La chica ‘copas locas’ me empujo y soltó la carcajada junto a la ‘comparte novios’ cuchichearon y luego se meneaban de un lado a otro.
            — Si lo sigues viendo lo desgastarás.
            — No veo a nadie, estoy bailando y pensando el proyecto que debemos entregar el Lunes.
            — El proyecto es para el martes, tranquila, queda mucho tiempo.
            En los microsegundos que lo perdí de vista una chica vestida de color aqua, robusta y años mayor que él se acercó. Al menos así duraron unos cuantos minutos antes de levantarse y bailar. Un hormigueo invadió mi cuerpo al ver la escena ¿Por qué bailaba con él? ¿Acaso es su novio?
* * *
            — Abbie, se ha cumplido tu deseo. Es momento de irnos. —
            — ¿Por qué? Quiero quedarme, demos quedarnos. — levanté la mirada y ellos seguían hablando tan cerca que creí que en cualquier momento se besarían.
            — Mi papá ha llegado, además ya son las tres de la mañana y una de las chicas parece que va a vomitar.
            La chica ‘Copas locas’ estaba tambaleándose amenazando con regresar todo el alcohol que había consumido. La tuvieron que llevar agarrada para que no cayera.
            — Josh y yo nos quedamos. — dije y me planté nuevamente a ver al chico.
            — ¿Por qué? hace una hora querías irte, vamos tengo sueño.
            Negué. Mis mejillas se sonrojaron cuando el chico volteo a verme. Me escondí en Josh y abriéndome paso para verlo, él ya estaba nuevamente con la mujer cuarentona.
            ‘Copas Locas’ regreso a esconderse al baño, una de las amigas de Nerina lloraba desconsolada y Josh trataba de descifrar lo que ocurría conmigo.
            — Háblale si quieres saber de él.
            — ¿Por qué ella sí pudo y yo no? Ella no es bonita, bueno tampoco yo, pero…
            — Querida amiga, hay algo que se llama valentía. Los hombres no siempre nos fijamos en la carne que tienen las mujeres enfrente y atrás. Hay veces que la valentía le gana a la apariencia.
            Lo miré una última vez antes de irnos. Ella no estaba, ya nadie se encontraba arriba más que él y dos meseros. Nuestras miradas chocaron y en esos microsegundos él levantó la mano, esbozó una sonrisa y saludó. Puse los ojos en blanco y por inercia lo saludé sintiendo como mi sistema emocional colapsaba por completo. ¿Cómo un pequeño gesto podía lograr un descontrol en alguien?
            Seguía con mi sonrisa en el rostro. Él se despidió de la chica y bajó después de pagar la cuenta. Cuando estaba en el último escalón nuevamente cruzamos miradas pero él la desvió de inmediato cuando vio la mano de Josh apretando la mía para que movilizara mis pasos hacia la salida. El chico se apresuró a salir, no volvió a verme.
            — ¿No es tu galán aquel que se va en bici?
* * *
            — ¿Qué vas a hacer? ¿Vamos al cine? — Dijo Josh. Bloqueaba y desbloqueaba su celular cada cinco segundos con la clase de tres horas que teníamos.
            — Ehh… no puedo. Además, siempre vamos al cine.
            — El viernes pasado querías ir al cine. Te pido que vayamos y dices que no. ¿Piensas salir?
            Negué. Escondí el rostro en la libreta y seguí escribiendo lo que la profesora anotaba en el pizarrón.
* * *
            Uno de los meseros me acomodó en una mesa detrás a la que había estado el viernes pasado. La misma mesara de las promociones se acercó pero antes que comenzara a hablar le pedí una naranjada.
            La dinámica fue la misma, cada persona valiente era nombrada y se paraba en el escenario a cantar bien o mal. Algunos abucheaban y esos eran los que estaban ya pasados de copas. Otros se divertían y bailaban sin importar que el cantante no se supiera la letra.
            Miré a los lados, arriba y hacia la entrada pero no estaba la presencia del chico. Josh me mataría, se enojaría y dejaría de hablarme por un año o hasta que necesitara algo cuando se enterara que no quise ir con él al cine por venir al pub a buscar al chico. No podía decirles mi plan, se burlarían de mí y me restregarían en la cara junto con Nerina mis palabras sobre los chicos y los pubs. ¿No estaba bien lo que estaba haciendo? En otra ocasión es posible que me avergonzara de mí misma, en estos momentos… seguía avergonzándome pero ya estaba dentro del pub.
            La mesera con cara larga y un mal carácter me dejó el segundo vaso de naranjada; quizá me odiaba porque era un cliente que no le convenía en cuestión de propina. Revolví la naranjada y en ese instante aquel chico nuevamente se acercó a la Dj y posicionándose en medio se escuchó otra vez la canción de Enrique Iglesias ‘Cuando me enamoro’ su vista estaba justo por mi dirección pero no en mí sino en las personas que estaban sentadas adelante justo en la mesa en la que el viernes pasado me encontraba yo. En esta ocasión si terminó y solo la canción. Le entregó el micrófono a la chica y bajó colocándose atrás de mí. Sentí su mirada, su presencia imponiéndose sin importar que no lo estaba viendo. Tragué saliva y con mis manos temblorosas sostuve la bebida y sorbí un poco. con disimulo miré hacia atrás pero ya no estaba. Sorprendida lo busqué y cruce nuevamente mirada con él, estaba en la parte de arriba del pub solo como siempre.
            — ¿Piensa beber otra naranjada o ya va a pedir algo de alcohol? — refunfuñando espetó la mesera.
            — Sólo porque ya viene incluido la propina pero con ese carácter ni las gracias me provocas decir. — Bufé y dejé enojada el dinero en la mesa.
* * *
            — ¿Dónde estabas? — Preguntaron al unísono Nerina y Josh acorralándome en una esquina.
            — En casa ¿Dónde más podría estar?
            — Te llamé y nunca contestaste. Necesitaba de tu ayuda y no estabas en casa. ¿Qué hacías a las nueve y medía en la calle?
            — Comprando despensa, ¿No puedo ir a comprar mis sagrados alimentos?
            — Me hubieses hablado y te acompañaba.
            — Perdón, no creí que para comprar despensa necesitaba niñero. — dejé caer mi celular en pupitre. — creo que estoy grandecita para ir a donde yo quiera sin alguien que me vigile.
            Error. Un gran error. El rostro de los dos cambió por el tono de voz que había utilizado. Nunca me había enojado de esa forma con ellos y estaba arrepentida de lo que dije. Quise remediarlo pero fue imposible; agarraron sus cosas y dos filas de distancia pusieron entre ellos y yo.

* * *
            — Fui al Pub — confesé cuando no resistí estar tantas horas sin hablar con ellos.
Sabía que me echarían en cara mis frases cómo: ‘No gastaría un peso en esos lugares’ ‘Odio los lugares con mucha gente’ ‘¿Qué haces ahí? ¿Encamarte con un desconocido?’ ‘Nunca te enamores de alguien en un pub’ había hecho dos cosas que no me gustaban. Gastar dinero en un lugar así y sentir algo diferente por un chico desconocido y en un pub.
— ¿Singing Loud? — preguntó Nerina aún enojada.
Asentí arrepentida por esconderles mi plan. Confesé como una gallina asustada. El motivo por el que fui a ese sitio y todo lo que ocurrió, pero no había pasado mucho; él cantó, volvió a su sitio de antes y me fui. Era una cobarde no me atrevía a hablarle ni siquiera a decirle ‘Hey, has cantado muy bien’ aunque había estado pésimo. O ‘Me parece que esa canción es tu preferida’ al menos pedirle la hora era servía para saber su nombre.
— ¿Ya sabes quien es? — investigó con una mirada desafiante, Josh.
Negué. Si lo supiera no estaría con mi mente distraída. La canción seguía retumbando en mi cabeza, quizá siga hasta que termine la universidad. Desde que terminé el Seo no me sentía así por un chico. Lo malo del asunto es que este chico era alguien desconocido, muy desconocido para mí. Al menos el anterior iba en mi clase, vivía a dos casas de la mía, solía ir a comer los martes y viernes a casa y… era mi mejor amigo.
— En ese caso… — prosiguió— tenemos que volver al pub.
— ¿Les parece a las diez afuera del lugar?
— Yo llevo la botana, parece que estará mejor que esa película de adolescentes con las hormonas revoloteando por todos lados y que le gusta a la profesora Larissa. ¿Cincuenta qué…?

* * *

            Había llegado una hora antes, ni siquiera abrían y ya estaba esperando afuera con las manos congeladas y los dientes titiritando. En cuanto abrieron entré y sentí mi cuerpo regresar a su temperatura normal.
La mesera rodó los ojos y con mala gana se acercó a mí. Ya no me dijo la promoción. Estaba a punto de hablar cuando se dio la vuelta pero se detuvo. Regresó a mí y me miró achicando los ojos.
— Es la tercera vez que te veo por aquí y sola ¿acaso eres una clase de espía o de la competencia? ¿Por qué siempre pides naranjada?
No contesté. Nerina llegó quitándose el abrigo y agitando su mano hacia su rostro. La chica nuevamente rodó los ojos y se fue a pedir mi naranjada.
— ¿Estás segura que le hablarás?
— No lo sé, a lo mejor sí y le preguntaré por qué siempre canta la misma canción.
— Quizá es fan de Enrique Iglesias.
— O tal vez no se sabe otra.
Media hora después llegó Josh dando grandes zancadas hacia nuestro asiento. Se acomodó en medio y sin soltar su celular comenzó a teclear.
— Sólo porque eres mi amiga, pero una chica me está pidiendo que vaya con ella.
— Eres libre. — dije.
— Para nada, necesito ver que le hables al chico, al menos recordarlo. ¿Es aquel con el lugar justo en medio de la nariz?
Fruncí el ceño. Por supuesto que no tenía nada en su rostro. Lo único que vi y fue lo que más me llamo la atención fue aquel piercing en su oreja, tan pequeño que sólo mirándolo fijamente te podrías dar cuenta.
— Y bien… ya que estamos aquí ¿cantaremos? — estiró sus brazos y los pasó por detrás dejándolos caer en nuestros hombros.
Chillamos las dos, pesaban demasiado que nos quitamos. El espacio es tan pequeño que sin darme cuenta al levantarme empujé a la mesera con mi naranjada y fue a dar justo a la chaqueta de él. ¡Oh, sí! Justo a la de él.
— Demonios. — maldije y me acerqué tratando de limpiarlo pero mi subconsciente despertó y recordé que al verlo me cohibía y comenzaba a actuar rara.
— Lo siento tanto… — fue la mesera quien se disculpó por las dos y corrió por algo con que limpiar.
— ¿Supongo que lavarás mi chaqueta? — preguntó sin levantar la mirada. Dio media vuelta y subió a la segunda planta del pub quitándose en el camino la ropa mojada.
Dejé caer mi cabeza en la mesa. Había arruinado mi oportunidad y todo por no fijarme quien estaba a mi lado.
— ¿Quieres ir a otro lugar?
Negué. Tenía que disculparme personalmente pero mi boca se negaba a trabajar.
Josh volvió a cantar la de ‘Moves like Jagger’ había practicado la canción por si volvíamos a venir. Ahora quien lo acompañaba era Nerina y los dos bailaron el paso del trasero que Josh inventó. Todos estallaban a carcajadas. Cuando bajaron se empinaron la bebida y él se dejó caer en mi hombro cansado. Me alejé cuando vi al chico mirando hacía nuestra dirección ¿Pensará que Josh es mi novio? ¡Oh, no! sería peor que el haber derramado naranjada en su chaqueta.
— ¿Por qué te alejas? — preguntó buscando de nuevo mi hombro.
— Porque está mirando y creerá que tenemos algo, ¡chu! Aléjate.
Reaccionó y se arrinconó con Nerina. Después de eso no volvió a realizar ni un contacto pero el chico ya no miró hacia nosotros.
Por tercera vez cantó ‘cuando me enamoro’ platicó con la Dj y luego se colocó en medio con su mirada fija siempre en la dirección de nuestra mesa.
            — Cuando termine de cantar lo felicitas y le pides perdón. — me ordenó Josh.
            Asentí. Él dejó de cantar y me levanté decidida a decirle justo lo que me habían ordenado. Mi cerebro jugó en mi contra y cuando estaba cerca me desvié hacia el baño y me encerré por unos minutos. Cuando salí Nerina y Josh me fulminaban con la mirada por lo gallina que estaba siendo. ¿Qué querían viniendo de mí? Apenas y podía exponer frente al grupo sin tener ganas de ir al baño o tirar algo y arruinar presentaciones.
            Eran las dos y medía. El Pub estaba por cerrar y no pude hablar con él. Nerina y Josh cuchicheaban y de pronto se levantaron agarrados de la mano mientras que él le susurraba al oído. Nerina me guiñó el ojo y salieron del pub como si fuesen una pareja. Rodé los ojos ¿Qué demonios hacían?
            Bebí lo que quedaba de la naranjada. Dejé el dinero correspondiente a lo que había consumido y me levanté para irme con ellos, estaba segura que ya buscaban taxi para regresar a casa y dejarme sola. Di media vuelta pero topé con pared. Levanté la mirada y estaba él frente a mi sin su chaqueta pero con una playera negra que le quedaba muy bien.
            Mi estomago se revolvió, nuestras miradas se cruzaron y mis piernas comenzaban a doblarse. Estaba a punto de caer si no me sostenía con algo rápido. Tragué saliva y me relajé. Es un chico, los chicos no muerden… al menos esperaba que por el momento no.
            La idea de que hubiese alguien esperando por tí, era reconfortante.
            — Hola extraño.
            Esbozó medía sonrisa y estiró su mano hacía mí.
            — ¿Te gustaría bailar?

15 comentarios:

  1. Qué pasa con los niños'
    Josh se ve con la chica ?
    Nerina canta

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    1. Puede ser, tal vez, a lo mejor. Gracias por comentar Ariel ( :

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  2. Respuestas
    1. Muchas gracias, espero seguir contando con tus comentarios & que sigas disfrutando del blog :D

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  3. Oh por Dios es demasiado..me encantaa *--* ^^

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    1. *-* qué bueno que te haya gustado! no dejes de visitar el blog, más adelante habrá más sorpresas :D

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  4. Esta genial!! Me gusto mucho, espero y subas mas cosas pronto ñ.ñ

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    1. Así será, gracias por comentar! qué bueno que haya sido de tu agrado :D sigue disfrutando del blog que habrá mucho más que ver :)

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  5. Ohh me gustooooo muchisimo... esta genialll

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    1. Me alegra que haya sido de tu agrado :D no dejes de visitar el blog & de disfrutar las próximas publicaciones :)

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  6. ME Gusto mucho el One- shoot !!!! :) Me encanta !!!!!!!!

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    1. Qué bueno que te haya gustado! :D espero sigas disfrutando de otros próximos contenidos que habrá en el blog, no dejes de visitarlo :)

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  7. Por un momento creí que Josh estaba enamorado de ella.
    Muy bueno. Me encantó

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    Respuestas
    1. No creo que eso fuera posible hahaha, muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado :D

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    2. No creo que eso fuera posible hahaha, muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado :D

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